¿Qué pasa cuando la diabetes ya está complicada?
martes 15 abr 2025

Cuando la diabetes se descontrola y avanza, puede generar daños importantes en varios órganos y sistemas del cuerpo. Lo más común es que afecte los vasos sanguíneos, lo que puede desencadenar problemas serios como enfermedades del corazón o un ACV (accidente cerebrovascular). Estos riesgos aumentan si no se lleva un seguimiento adecuado y un tratamiento constante.
Además, suelen aparecer complicaciones nerviosas, conocidas como neuropatía diabética, que se manifiestan con dolor, adormecimiento o debilidad en las manos y los pies. Los riñones también pueden sufrir daños graves, llegando a provocar una insuficiencia renal crónica. Por otro lado, los ojos no quedan exentos y pueden desarrollar retinopatía diabética, poniendo en riesgo la visión hasta la posibilidad de quedar ciego. Y para colmo, la piel se vuelve más vulnerable a infecciones y a la formación de úlceras que no cicatrizan bien.
La diabetes es una de las enfermedades más frecuentes en adultos mayores en Argentina y, si no se trata a tiempo, puede afectar mucho la calidad de vida. Por eso, si querés estar más tranquilo, te recomendamos que compares seguros de sepelio para proteger a tu familia en cualquier situación.
¿Cuándo la diabetes se pone realmente complicada?
No hay un momento exacto que marque la etapa más peligrosa, sino que el verdadero riesgo aparece cuando la diabetes está mal controlada o descompensada. Esto puede pasar tanto en la diabetes tipo 1 como en la tipo 2.
Cuando el azúcar en sangre se mantiene alto por mucho tiempo, el organismo empieza a sufrir las consecuencias: se pueden desarrollar complicaciones graves que incluyen problemas del corazón, daño en los riñones, trastornos nerviosos y pérdida de la visión. Por eso, es fundamental mantener los niveles de glucosa bajo control con la ayuda del equipo médico.

¿Cómo darte cuenta si tenés diabetes avanzada?
Hay algunos síntomas que te pueden dar una pista de que la diabetes está en una etapa complicada o que no está bien controlada. Estos signos incluyen:
- Sed intensa y que no pasa nunca
- Necesidad de ir al baño a orinar mucho
- La vista se pone borrosa
- Te sentís cansado/a todo el tiempo
- Las heridas tardan mucho en cerrarse
- Se te infectan las lesiones con frecuencia
- Dolor, hormigueo o debilidad en manos y pies
- Problemas relacionados con el corazón
De todos modos, para confirmar el diagnóstico necesitás hacerte estudios específicos: análisis de sangre para medir la glucosa, controles de los riñones, chequeos oculares y pruebas neurológicas. Si ves que varios de estos síntomas están presentes, no dudes en consultar con un médico cuanto antes. Y mientras tanto, podés aprovechar para comparar seguros de vida y estar cubierto ante cualquier imprevisto.
¿Qué órganos pueden sufrir por la diabetes?
Cuando la diabetes no está bajo control, puede afectar seriamente diferentes partes del cuerpo. Los órganos más comprometidos suelen ser:
- El corazón: se eleva el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, como infartos.
- Los riñones: pueden dañarse al punto de generar insuficiencia renal.
- Los ojos: la retinopatía diabética puede provocar pérdida parcial o total de la visión.
- Los nervios: la neuropatía genera dolor y sensación de adormecimiento.
- La piel: es más susceptible a infecciones y a que las heridas no cicatricen bien.
- El sistema circulatorio: la mala circulación puede derivar en complicaciones graves, como el pie diabético.
Es fundamental mantener un buen control médico para minimizar estos riesgos y cuidar tu salud a largo plazo.
¿Qué problemas graves puede traer la diabetes si no se trata?
Si la diabetes no se maneja bien, puede traer aparejadas complicaciones muy serias, entre ellas:
- Infartos y accidentes cerebrovasculares (ACV)
- Insuficiencia renal crónica
- Ceguera por retinopatía diabética
- Neuropatía periférica con dolor y entumecimiento
- Infecciones frecuentes que pueden empeorar
- Amputaciones derivadas de mala circulación y úlceras
Por eso, es clave hacer controles periódicos, mantener una dieta equilibrada y seguir al pie de la letra las indicaciones del equipo de salud.
Además, contar con un buen seguro de sepelio es una forma inteligente de estar preparado para cualquier situación, sobre todo si tenés una enfermedad crónica como la diabetes avanzada. Este tipo de seguro ayuda a que tu familia no tenga que preocuparse por gastos y trámites en momentos difíciles.